Contacto piel con piel tras cesárea: el caso del Hospital de Andújar

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Analizamos las recomendaciones actuales sobre el contacto piel con piel tras cesárea: entre los avances globales hacia el parto respetado y el preocupante paso atrás de la atención perinatal en Andújar

Preparar la llegada de un bebé es un momento cargado de ilusión, en el que las familias confían en encontrar un entorno seguro, cálido y respetuoso, en el que se respeten sus derechos asistenciales. Sin embargo, en ocasiones, la organización de los servicios sanitarios genera barreras que interrumpen procesos biológicos esenciales. Como nos compartía recientemente Raúl Muñoz, un futuro papá de Andújar:

«Jamás pensé que para el parto de mi mujer tendría que ir preparado para exigir algo tan básico como que no nos separen del bebé».

Desde FEDALMA, queremos poner el foco en la situación que atraviesan las familias del Hospital Alto Guadalquivir, aportando la evidencia científica que sostiene la importancia de proteger el binomio madre-bebé desde el primer segundo.

La paradoja de Andújar: Instalaciones nuevas, circuitos rotos

Recientemente, el Hospital Alto Guadalquivir ha inaugurado su nueva planta de maternidad. Aunque la modernización de las infraestructuras y la búsqueda de mayor comodidad para las familias siempre son noticias positivas, en este caso han revelado una planificación funcional muy deficiente.

El problema no es médico, es de circuitos. Los quirófanos y las salas de reanimación permanecen en el edificio antiguo, mientras que las nuevas habitaciones de hospitalización están en el nuevo. Al finalizar la intervención, la madre queda ubicada en la reanimación posquirúrgica del edificio viejo, mientras el bebé es trasladado a las nuevas instalaciones.

Mas que un avance, un incomprensible paso atrás

Como nos comparte Mª del Carmen Carmona:

De mi cesárea en 2024, antes de que el circuito fuera modificado, recuerdo que, después de muchas horas de parto y teniendo que asimilar que acabara en cesárea, poder estar con mi bebé nada más nacer, no siendo separadas más de unos minutos para pesarla (sin perderla de mi vista ni un segundo) y sintiendo la compañía constante de mi marido, me ayudó a recuperarme, no solo física sino emocionalmente del trabajo de parto y del miedo que a una mujer inunda la noticia de que tenga que sufrir una intervención de tal envergadura”.

Sin embargo, en la actualidad, una barrera física de aproximadamente 150 metros (unos 200 pasos) impone una separación madre-bebé rutinaria de unas dos horas que imposibilita el contacto piel con piel tras cesárea y el inicio de la lactancia, una práctica que cuenta con el respaldo unánime de los organismos internacionales de salud.

Los propios profesionales sanitarios, que conocen de primera mano la importancia vital de no separar al binomio, son los primeros en sufrir esta carencia organizativa. Tal y como subraya la Organización Mundial de la Salud en sus directrices sobre la Transición a modelos de atención basados en la matronería, el papel de estos profesionales es esencial para proteger el contacto temprano y la fisiología del nacimiento. Sin embargo, en Andújar se ven atrapados en un sistema logístico que les impide aplicar esta evidencia y realizar su trabajo bajo los estándares de calidad que desean ofrecer a las familias.

El contacto con la pareja no sustituye al vínculo materno

Es indudable que el apoyo de la pareja es un pilar fundamental en el nacimiento, pero ofrecer sus brazos como única opción para intentar mitigar una rutina de separación hospitalaria deja un gran vacío. Para un bebé que acaba de nacer, el contacto con su madre es irreemplazable. Más allá de la perfecta regulación térmica, hormonal y del neurodesarrollo que nos explica la ciencia, ese primer encuentro piel con piel tras cesárea es el entorno seguro que el recién nacido necesita y busca para sentirse protegido y arrancar con éxito su lactancia.

Los estándares internacionales de la OMS y UNICEF, recogidos en la Iniciativa Hospital Amigo del Niño (IHAN), son claros: se debe facilitar el contacto piel con piel tras cesárea o parto vaginal, de forma ininterrumpida y apoyando el inicio temprano de la lactancia materna exclusiva. Informes globales como «Capture the Moment» de UNICEF subrayan que la falta de estos protocolos impacta negativamente en las tasas de lactancia materna.

El silencio administrativo y la seguridad jurídica

En apoyo a la labor de la asociación Amar con M de Andújar, se ha solicitado formalmente a la Gerencia del Hospital Alto Guadalquivir claridad sobre estos procedimientos. Respaldamos su voluntad de ofrecer una colaboración constructiva para asegurar que ninguna barrera organizativa dificulte el contacto piel con piel tras cesárea. Pese a esta disposición al diálogo, el centro aún no ha emitido una respuesta oficial.

Es vital que las familias cuenten con la seguridad de que sus derechos fundamentales durante el nacimiento serán respetados, evitando la incertidumbre y la falta de información en un momento de tanta vulnerabilidad.

El marco legal es claro: la Ley de Infancia y Adolescencia de Andalucía (artículo 74) mandata expresamente a las administraciones públicas a garantizar una atención al parto y puerperio basada en la humanización, fomentando activamente «la lactancia materna, el vínculo afectivo y el apego«. 

Resulta incomprensible que cualquier reestructuración hospitalaria o separación de espacios termine vulnerando, en la práctica, el vínculo biológico que la propia legislación autonómica exige proteger.

La equidad asistencial: superando la brecha del código postal

La técnica quirúrgica no es un impedimento para el contacto piel con piel tras cesárea; el verdadero reto reside en la adaptación de los circuitos organizativos. Como federación, nuestra voluntad es promover que la atención basada en la evidencia sea universal. Por ello, consideramos fundamental trabajar en conjunto para superar la llamada «discriminación por código postal», asegurando que la protección del vínculo materno-infantil no dependa de la provincia o del hospital que corresponda a cada familia.

Afortunadamente, el propio sistema sanitario andaluz ya cuenta con excelentes referentes que demuestran que la humanización de estos espacios es un objetivo plenamente viable cuando existe voluntad de gestión:

La evidencia de los protocolos ERAS: La literatura científica ratifica que modelos como la Recuperación Intensificada Después de la Cirugía (ERAS) permiten estabilizar a la madre en el posoperatorio inmediato sin separarla de su bebé. La aplicación de este enfoque, estudiado por ejemplo en el Hospital Quirón Salud Málaga, se asocia a un mayor bienestar y a tasas de lactancia materna exclusiva al alta superiores al 71%.

Adaptación tecnológica integradora: El Hospital Universitario de Valme (Sevilla) ha dado un paso inspirador al dotar sus paritorios de monitores de alta tecnología. Esta actualización permite que el control posquirúrgico se realice en el mismo espacio, evitando de raíz la necesidad de traslados a una reanimación general.

El compromiso con el vínculo: En esta misma línea de progreso, el Hospital Universitario Reina Sofía (Córdoba) ha actualizado sus circuitos para implantar la «cesárea pro-vínculo», una iniciativa que garantiza el acompañamiento continuo y previene el aislamiento de la madre.

Estos centros demuestran que la evolución de los cuidados puede, y debe, ir de la mano de la logística. Por ello, nuestro propósito con este análisis es respaldar firmemente la incansable labor reivindicativa y de apoyo a las familias de la asociación Amar con M, así como poner en valor el compromiso diario de los profesionales sanitarios del centro.

Confiamos sinceramente en que, apelando a la buena voluntad, al diálogo y al trabajo conjunto de todas las partes, las nuevas instalaciones del Hospital Alto Guadalquivir lograrán adaptarse pronto a la evidencia científica, ofreciendo por fin el estándar de calidad y calidez que las familias de Andújar merecen. Porque, en definitiva, el verdadero progreso no separa.

Para profundizar en los datos y la evidencia científica, en relación al contacto piel con piel tras cesárea y el inicio de la lactancia, ponemos a disposición de familias, profesionales y gestores nuestro V Informe Técnico FEDALMA:

Humanización de la asistencia perinatal en España:

Un análisis integral sobre la cesárea respetada, el contacto piel con piel y la lactancia materna ante el nuevo paradigma de cuidados