Retos, resiliencia y el valor irremplazable del apoyo mutuo en la lactancia en madres sordas frente a las barreras de accesibilidad del sistema sanitario.
Abordar la vivencia de la maternidad desde la diversidad es un paso indispensable para avanzar hacia una verdadera equidad asistencial. Asegurar que el acompañamiento y la información rigurosa lleguen a cada mujer, sin importar su canal de comunicación, es un compromiso que define la labor de nuestro tejido asociativo.
Lactancia en madres sordas: romper barreras y tejer comunidad
Dar visibilidad a las madres sordas nos obliga a mirarnos en un espejo como sociedad: su lactancia no se enfrenta a una barrera biológica, sino a un sistema sanitario y social que aún necesita aprender a comunicarse.
En el reciente XX Congreso de FEDALMA, celebrado bajo el lema «Lactancia materna: de lo singular a lo global», recordamos que cada historia única y particular contribuye a construir un movimiento que mejora a toda la sociedad. Hoy queremos detenernos en una de esas realidades «singulares» que a menudo permanece invisible: la experiencia de la lactancia en madres sordas.
Visibilizar esta realidad en todos sus matices implica desterrar cualquier atisbo de paternalismo y reconocer la inmensa capacidad y resiliencia de estas mujeres. Nos encontramos ante madres que desean amamantar y que, lejos de tener impedimentos fisiológicos, chocan de frente con un entorno que no está diseñado a su medida.
La barrera no es el cuerpo, es el sistema
La evidencia científica y social es rotunda: el principal obstáculo para la lactancia en madres sordas no radica en problemas de producción de leche o en el agarre del bebé, sino en la falta de accesibilidad.
Tal y como subraya una revisión de la literatura publicada en la Revista de Lactancia Materna de la Universidad de Salamanca (2024), la ausencia de intérpretes de lengua de signos genera un vacío crítico de información perinatal. Nos enfrentamos a una verdadera «iatrogenia de la incomunicación», que se manifiesta a través de:
- Instrucciones orales deficientes: Recibidas en entornos hospitalarios ruidosos y caóticos.
- Bloqueo visual: Profesionales con mascarillas o posiciones que impiden la lectura labial durante la asistencia al parto y posparto.
- Barrera escrita: Entrega de folletos llenos de jerga clínica que no se adapta a la gramática visual propia de la lengua de signos.
Esta incomunicación eleva drásticamente el estrés y retrasa la petición de ayuda ante dificultades tempranas —como el dolor o las grietas—, convirtiendo la búsqueda de apoyo en una carrera de obstáculos.
Cultura Sorda: Resiliencia y el valor del «esfuerzo»
Frente a un sistema que aísla, la comunidad sorda responde con tenacidad. Un estudio cualitativo internacional de referencia (Chin et al., 2013) exploró cómo estas madres perciben su propia experiencia.
Sus hallazgos son reveladores: las madres sordas utilizan de manera unánime el signo (ASL) que se traduce como «esfuerzo sostenido» o «lucha» para describir su lactancia. En la cultura sorda, este concepto no tiene una connotación de fracaso o de sufrimiento pasivo. Al contrario, implica una tenacidad admirable, un trabajo constante y perseverante que conduce al éxito. Ante la falta de recursos institucionales, estas madres son extraordinariamente resolutivas, tejiendo potentes redes visuales mediante videollamadas, materiales adaptados y un intenso apoyo madre a madre.
El valor irremplazable de la red y el tejido asociativo
Al constituir una minoría lingüística y cultural, el apoyo de igual a igual es vital. Cuando un grupo elimina la barrera idiomática, la información fluye con naturalidad y se restaura inmediatamente la confianza de la madre en sus propias capacidades.
Afortunadamente, empiezan a surgir respuestas innovadoras que nos muestran el camino a seguir. Un ejemplo de estas buenas prácticas es la aparición de perfiles dobles, como es el caso de Andrea Montero, que aúna la mediación lingüística como intérprete de lengua de signos (LSC y LSE) con su experiencia como madre lactante. El hecho de que una misma figura integre ambas facetas evita tener que triangular la información, algo que las madres sordas valoran inmensamente para preservar su intimidad y comprender los matices sin filtros.
Estas experiencias demuestran que la accesibilidad real es viable cuando los espacios se diseñan desde la equidad. Los modelos comunitarios que verdaderamente funcionan se sostienen sobre tres pilares:
- Entornos seguros: Grupos reducidos que permiten una atención personalizada.
- Ausencia de barreras económicas: Espacios gratuitos que subrayan el carácter de apoyo social por encima de intereses comerciales.
- Formatos híbridos: Inclusión de modalidades online para tejer una red que trascienda las barreras físicas de una ciudad.
Más allá de iniciativas concretas, este enfoque marca la pauta de lo que debería ser la norma a nivel asistencial: demostrar que es perfectamente viable integrar la accesibilidad ofreciendo la opción de reservar visitas clínicas con la garantía de un intérprete si la familia lo solicita.
Desde el tejido asociativo vinculado a FEDALMA, sabemos que la equidad pasa por impulsar, replicar y dar voz a estas acciones directas. Por ello, nuestra asociación federada ALBA Lactancia Materna se suma a esta ola de visibilidad y apoyo.
El próximo viernes 12 de junio, en el barrio de Sants (Barcelona), tendrá lugar una actividad presencial específica y accesible centrada en amamantar en lengua de signos, creando un entorno seguro donde las madres puedan compartir, consultar y hacer tribu sin barreras.
Una reivindicación de equidad: 3 cambios necesarios
Visibilizar, celebrar la constancia y tejer redes comunitarias son pasos fundamentales, pero no eximen al sistema de sus responsabilidades. Desde nuestras asociaciones exigimos a las instituciones sanitarias que asuman, como mínimo, estos tres cambios urgentes para apoyar la lactancia en madres sordas:
- Atención perinatal con mediación lingüística: Es imperativo garantizar la presencia de intérpretes o mediadores comunicativos durante las consultas, el parto y el posparto, ofreciendo la opción real de reservar visitas clínicas con este servicio garantizado.
- Materiales de salud accesibles: Debemos abandonar los folletos basados en jerga clínica oral —que provocan la «iatrogenia de la incomunicación»— y sustituirlos por información visual, clara y adaptada a la lengua de signos.
- Adecuación de los espacios y atención a la diversidad: Es necesario adaptar el entorno físico, asegurando, por ejemplo, locales y consultas con la luz adecuada para permitir la lectura labial, además de mantener una formación continua en accesibilidad para los profesionales de la salud y los propios grupos de apoyo.
El acceso a información clara y en la propia lengua materno-visual es un derecho fundamental de las familias, nunca un privilegio. Porque apoyar la lactancia significa asegurarnos de que ninguna madre se quede sin respuestas simplemente porque el sistema no sabe cómo hablarle.
💜 ¿Buscas un espacio donde compartir y amamantar sin barreras?
La lactancia y la crianza no tienen por qué vivirse en aislamiento. Si necesitas resolver dudas, compartir tu experiencia o simplemente encontrar un entorno accesible donde hacer tribu y recibir apoyo de igual a igual, recuerda que no estás sola.
Te invitamos a descubrir la red de asociaciones federadas de FEDALMA y a encontrar tu grupo de apoyo más cercano. En nuestros espacios encontrarás comunidades seguras, totalmente gratuitas y dispuestas a acompañarte en la defensa de tus derechos y en el sostenimiento de tu lactancia.
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📸 Lenguaje de signos americano (ASL)
