Entre el progreso y la «lotería» de un sistema con retos pendientes: hablamos con Juan José Lasarte sobre la evolución de la atención a madres y bebés
Mirar hacia atrás permite valorar el camino recorrido. En las últimas tres décadas, la percepción social y sanitaria de la lactancia materna ha experimentado una transformación profunda. Sin embargo, la reciente jubilación de un referente como el pediatra Juan José Lasarte nos invita a realizar un análisis honesto: ¿por qué el éxito de una lactancia sigue dependiendo, en gran medida, del profesional que atienda a la familia ese día?
Un progreso real, pero desigual, en la atención sanitaria
Es innegable que la mirada clínica se ha vuelto más respetuosa y que la lactancia ha ganado la relevancia que merece en la agenda de salud pública. Las nuevas generaciones de profesionales llegan hoy con una base de conocimientos más sólida que hace treinta años.
No obstante, la realidad en las consultas y hospitales sigue siendo, en muchos casos, una lotería asistencial. Mientras algunos centros destacan por su excelencia, en otros todavía persisten recomendaciones obsoletas que generan inseguridad y dificultan el inicio del amamantamiento.
Superar la «buena voluntad» para alcanzar la calidad asistencial
Uno de los puntos clave tratados con Juan José Lasarte es la necesidad de que la atención a la lactancia deje de ser un acto de voluntarismo individual. La protección del derecho a amamantar de quienes así lo deciden no debería depender de la motivación personal de un profesional, sino de un sistema que garantice estándares de calidad universales.
Inercia clínica frente a evidencia científica: Protocolos desfasados, como la prescripción innecesaria de suplementos o la separación en ciertos tratamientos, se mantienen en algunos entornos por la inercia de prácticas antiguas.
Formación insuficiente en lactancia materna: A pesar de los avances, una parte significativa del sistema sanitario sigue presentando carencias en la capacitación actualizada sobre manejo clínico, lo que deja a las familias sin el soporte necesario en momentos críticos.
Transformación estructural y el modelo IHAN: La implementación de iniciativas como el modelo IHAN es fundamental para que la atención rigurosa sea la norma y no la excepción basada en la suerte.
Una etapa natural que requiere protección
La decisión de cómo alimentar a un bebé es una elección libre y personal de cada madre. Para aquellas que eligen la lactancia, esta representa una etapa natural de su salud que requiere protección legal y un acompañamiento profesional preparado. Al reconocer el valor de este proceso, es el sistema sanitario el que debe adaptarse a las necesidades de la madre y el bebé, facilitando que cada familia pueda vivir esta etapa según sus propios deseos y sin barreras institucionales.
Esta red de seguridad alcanza su mayor eficacia cuando existe una colaboración real entre el ámbito sanitario y el tejido social; un vínculo necesario para que el apoyo continúe en el entorno cotidiano de las familias.
Escucha la entrevista completa a Juan José Lasarte
Te invitamos a escuchar la conversación íntegra con Juan José Lasarte, donde exploramos estos desafíos y la importancia de seguir trabajando para que la atención de calidad sea un derecho garantizado para todas las familias que deciden amamantar.
Para profundizar en los fundamentos técnicos y las propuestas de mejora en la práctica clínica que defendemos, puedes consultar el Libro Blanco FEDALMA 2026: Memoria de Incidencia y Derechos Fundamentales. En este documento, desde nuestra federación desglosamos las carencias estructurales del sistema actual y ofrecemos soluciones concretas para que el acompañamiento a las madres deje de depender de la suerte. Esta es nuestra hoja de ruta hacia una atención equitativa, respetuosa y rigurosamente fundamentada en la evidencia científica.
