El sesgo de género en la ciencia: Cuando la falta de investigación margina la salud materna

sesgo de género en la ciencia

Descubre cómo el sesgo de género en la ciencia invisibiliza la salud femenina y por qué la falta de financiación en lactancia materna perjudica tanto a las familias como a los profesionales sanitarios que las atienden.

La ciencia médica, a pesar de su innegable avance, no es inmune a los sesgos estructurales. La investigación está condicionada por múltiples factores, como el sesgo de edad —ensayando fármacos que usará población mayor en sujetos más jóvenes— o el sesgo de rentabilidad, que determina qué áreas reciben mayor financiación. Dentro de este marco, uno de los sesgos históricos más arraigados y con mayores consecuencias, como señala J Mouzo en su artículo para El País, es el sesgo de género en la ciencia, donde el cuerpo masculino se ha consolidado como el estándar universal.

Esta mirada androcéntrica en la ciencia ha arrinconado históricamente la salud de las mujeres. A menudo, la sintomatología femenina se banaliza o se cataloga como «atípica». Condiciones como la endometriosis pueden tardar más de una década en diagnosticarse de forma correcta. Del mismo modo, la mortalidad por infarto en mujeres en España es el doble que en los hombres, frecuentemente porque los síntomas femeninos no encajan con el patrón clásico estudiado y se abordan de manera errónea.

La lactancia como territorio olvidado por la investigación

Si la salud femenina en general sufre esta falta de perspectiva, el área de la lactancia materna ejemplifica a la perfección las graves consecuencias del sesgo de género en la ciencia y la desinversión sistémica. Mientras se destinan enormes recursos a patologías prevalentes en hombres, procesos vitales y de enorme impacto en la salud pública como la lactancia quedan relegados, catalogados erróneamente como «temas de mujeres» o simples «actos naturales».

Esta disparidad es una decisión estructural que se manifiesta de forma muy evidente en dos grandes áreas:

El coste en salud global: El macroestudio publicado en la revista The Lancet (2016) subraya que alcanzar un nivel casi universal de lactancia materna podría prevenir 823.000 muertes anuales en niños menores de cinco años y 20.000 muertes anuales por cáncer de mama en las madres. A pesar de ser la intervención de salud pública más coste-efectiva, la inversión para investigar su fisiología y dificultades sigue siendo irrisoria.

La invisibilidad económica: Como detalla la investigadora J.P. Smith (2013), la producción de leche materna es un bien que aporta miles de millones a la economía, pero su valor no se contabiliza en el Producto Interior Bruto (PIB). Esto responde a una visión cortoplacista del mercado: el sistema económico tradicional premia el consumo (pagar por leche artificial o biberones suma al PIB) y penaliza la gratuidad de los cuidados. Al mirar la sociedad con estas gafas puramente monetarias, las instituciones no perciben que la lactancia es una intervención preventiva masiva que ahorra millones en costes sanitarios.

Lo que no se mide económicamente, se vuelve invisible para las políticas públicas y, por tanto, no recibe presupuestos para su investigación.

Un sistema que deja sin herramientas a los profesionales sanitarios

Esta desinversión crónica, consecuencia directa del sesgo de género en la ciencia, no solo margina a las familias, sino que deja al personal sanitario en una posición de enorme vulnerabilidad. Los profesionales de la salud se enfrentan a diario a madres con dolor, dificultades de agarre o dudas sobre la compatibilidad de tratamientos médicos, pero el sistema no les proporciona el respaldo científico necesario.

No es falta de voluntad del sanitario; es un sistema que no ha financiado la investigación necesaria para crear protocolos estandarizados. Ante este vacío público, han sido las asociaciones sin ánimo de lucro y redes independientes (como la web e-lactancia.org) quienes han tenido que articular el conocimiento que la ciencia oficial debería estar liderando.

Hacia una ciencia equitativa y con perspectiva de género

Desde FEDALMA defendemos que la investigación con perspectiva de género es una necesidad ineludible que debe traducirse en:

  1. Inclusión y desagregación: Es imperativo incluir a las mujeres en los ensayos clínicos y analizar los datos desglosados por sexo para identificar disparidades reales.

  2. Financiación proporcional: Priorizar la inversión en salud materna y lactancia por su retorno real y masivo, dotando a los profesionales sanitarios de las herramientas y la evidencia que necesitan para trabajar.

  3. Dignificación de la asistencia: La capacidad de alimentar a los hijos en condiciones seguras y sin dolor debe ser un estándar asistencial respaldado por ciencia financiada públicamente, no un privilegio que dependa del esfuerzo de redes ciudadanas.

La falta de inversión en la salud de las mujeres no es solo un vacío técnico; es un problema estructural perpetuado por el sesgo de género en la ciencia. Es hora de que el sistema garantice una medicina científica, rigurosa y equitativa, que respalde tanto a las familias como a los profesionales que las cuidan.

No estás sola: nuestra red está contigo

Mientras seguimos reivindicando un cambio estructural y una ciencia que nos tenga en cuenta, en FEDALMA tenemos claro que ninguna madre debería transitar las dificultades de la maternidad en soledad.

Si sientes dolor, si tienes dudas sobre tu producción de leche o, simplemente, necesitas información rigurosa y un espacio seguro donde tu voz no sea invalidada ni tratada como «ansiedad», estamos aquí para acompañarte.

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