El trauma invisible de las cesáreas innecesarias

cesáreas innecesarias

En las cercanías del 28 de mayo, Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, reflexionamos sobre el impacto de las cesáreas innecesarias y la importancia de cuidar la salud mental materna.

Poner sobre la mesa esta realidad obstétrica es una urgencia que afecta profundamente la vida, la identidad y el bienestar de miles de madres cada año. Detrás de cada intervención que se realiza sin una justificación clínica real, especialmente en el caso de las cesáreas innecesarias, queda una huella profunda que la sociedad suele ignorar.

Una cesárea, cuando se realiza bajo una indicación médica estricta, es una intervención maravillosa e indispensable que salva vidas. Sin embargo, su uso rutinario ha dejado de ser un recurso excepcional para convertirse en un desafío estructural. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda reiteradamente que la tasa poblacional de cesáreas se sitúe entre el 10% y el 15%. La evidencia científica demuestra que superar este límite no confiere beneficios adicionales para nuestra supervivencia ni la de nuestros bebés.

En España, las cifras nos invitan a reflexionar: el promedio nacional ronda entre el 24% y el 28% de los nacimientos. Mientras que en la sanidad pública se contiene en torno a un 21-23%, en el sector privado supera sistemáticamente el 35%. Estos números, que duplican las recomendaciones óptimas, visibilizan un sistema que tiende a medicalizar en exceso nuestros procesos fisiológicos. La conclusión es obvia:

Aproximadamente la mitad de estas intervenciones son, en realidad, «cesáreas innecesarias»

Nuestros cuerpos no son una cadena de montaje

Detrás de este exceso de intervenciones no hay solo motivos biológicos. A menudo, el modelo de atención impone tiempos rígidos sobre un proceso biológico que, por naturaleza, necesita paciencia, intimidad y respeto.

La presión logística y organizativa de los hospitales favorece la sobreintervención. Esto explica el conocido «efecto fin de semana», donde observamos una concentración anómala de cesáreas programadas e inducciones en días laborables, disminuyendo drásticamente los fines de semana y festivos. Demasiadas veces, los nacimientos se finalizan quirúrgicamente para adaptarse a los relojes de la institución, y no a las verdaderas necesidades de la madre y el bebé.

La herida invisible de las cesáreas innecesarias: El impacto en la salud mental

Más allá del impacto clínico, existe una herida mucho más profunda y sistemáticamente silenciada: la huella en nuestra salud mental. Cuando vivimos una cesárea no planificada, impuesta o que sentimos innecesaria, se produce una disrupción abrupta en nuestra experiencia psicológica. Las investigaciones respaldan lo que muchas mujeres transitan en soledad y que forma parte del abordaje de las supervivientes de violencia obstétrica que recogemos en nuestro Libro Blanco FEDALMA 2026:

  • Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT): Existe un riesgo real de desarrollar este trastorno tras un parto quirúrgico de emergencia, manifestándose a través de pesadillas, angustia al recordar el parto o una hipervigilancia extrema sobre la salud del bebé.
  • Depresión Posparto: Múltiples estudios confirman una fuerte correlación entre la cesárea y un aumento sustancial del riesgo de desarrollar depresión posparto en los primeros seis meses.
  • El sentimiento de vulnerabilidad: Al no cumplirse las expectativas de nuestro parto, es muy común experimentar un profundo sentimiento de fracaso corporal, llegando a percibir nuestro propio cuerpo como «defectuoso» por no haber podido dar a luz vaginalmente.

 

Frente a este duelo sordo por el parto que no pudo ser, solemos encontrarnos con una frase de nuestro entorno que, buscando consolar, actúa como una losa emocional: «Lo importante es que los dos estáis vivos y sanos». Esta afirmación reduccionista invalida nuestro dolor, nos genera culpa y nos dificulta enormemente sanar la experiencia vivida.

La separación forzosa: El golpe al vínculo y la lactancia

Sabemos que la madre y el bebé forman una unidad indisoluble. Sus necesidades en las horas posteriores al nacimiento son vitales para su estabilidad emocional y física. Como se debatió profundamente en el Informe XX Congreso FEDALMA 2025, devolver el protagonismo y el control a la madre en estos momentos es esencial para permitir la reparación del vínculo afectado por la separación.

A pesar de ello, la logística de muchos hospitales sigue imponiendo la separación en las salas de reanimación (URPA). Privarnos del contacto piel con piel inmediato altera los instintos de reconocimiento mutuo y tiene un impacto contundente en la lactancia materna:

  • Interrupción hormonal: El estrés y el dolor quirúrgico inhiben la liberación de nuestra oxitocina natural, sustituyéndola por picos de cortisol (la hormona del estrés).
  • Retraso en la producción: Esta separación y el estrés derivan con frecuencia en un retraso en la «subida» de la leche (lactogénesis II).
  • Obstáculos en el inicio: Las dificultades posturales, el dolor agudo y las barreras logísticas se traducen en menores tasas de inicio de la lactancia y en un riesgo mucho mayor de abandono temprano.

Reivindicamos un nacimiento respetado

Para aquellos casos en los que la cesárea es verdaderamente necesaria, los protocolos deben transformarse para garantizar la «Cesárea Respetada» o «Pro-vínculo». Necesitamos y exigimos estar acompañadas en quirófano y, fundamentalmente, que el contacto ininterrumpido piel con piel sea la norma, no la excepción, incluso en la sala de reanimación.

Frenar la epidemia de cesáreas innecesarias es una cuestión de derechos reproductivos. Sobrevivir al parto es maravilloso, pero no es suficiente. Reivindicamos nuestro derecho a vivirlo con una salud integral. El sistema debe devolver a las mujeres el protagonismo absoluto sobre sus cuerpos y sus tiempos, protegiendo siempre el vínculo con nuestros bebés desde el primer instante.

💜 No estás sola en este proceso

Si has transitado por una cesárea difícil, te sientes abrumada, culpable o percibes que tu entorno invalida tu experiencia, queremos recordarte que tus sentimientos son legítimos. Sanar la herida invisible requiere tiempo, comprensión y un espacio seguro libre de juicios. Si te encuentras en esta situación, no dudes en acudir a tu Grupo de Apoyo más cercano. En la red de asociaciones de FEDALMA encontrarás madres dispuestas a escucharte, sostenerte y acompañarte en tu lactancia y en tu maternidad. Estamos aquí para ti.