Alrededor del Día Mundial de la Salud (7 e abril) hablemos de la baja por riesgo lactancia y otros derechos laborales en el entorno sanitario
¿Cómo puede sostener la lactancia una matrona o una enfermera eventual que teme no ser renovada si pide una adaptación de puesto?
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y nuestro propio Ministerio de Sanidad lo repiten en cada plan estratégico: la lactancia materna es un objetivo prioritario de salud pública. No es una moda, es la «vacuna» más eficaz y la base de la salud futura de la población.
Por eso, el sistema sanitario debería ser el santuario donde este derecho se protege con más celo. Sin embargo, al acercarnos al 7 de Abril (Día Mundial de la Salud), nos encontramos con una paradoja incómoda, de esas que duelen: el sistema sanitario es el mayor promotor teórico de la lactancia y, a la vez, uno de los entornos más hostiles para que sus propias trabajadoras puedan mantenerla, empezando por el derecho a ejercer su baja por riesgo lactancia.
1. La realidad detrás de la bata
Imaginad a una enfermera o una médica residente. Su trabajo consiste, entre otras cosas, en explicar a las madres los beneficios de la leche humana y la importancia del vínculo. Ayudar a iniciar y mantener con éxito la lactancia materna. Pero «cuando se quita la bata», su realidad es otra:
- Turnos de 12 o 24 horas donde encontrar un hueco para extraerse leche es una odisea.
- Exposición a riesgos biológicos o químicos que requerirían una adaptación de puesto o baja por riesgo lactancia.
- Y, sobre todo, una inestabilidad laboral crónica.
Noticias recientes, como el debate en Europa sobre el abuso de la temporalidad en servicios de salud como el SERGAS (Galicia), ponen cifras a un secreto a voces. Cuando una profesional encadena contratos eventuales mes a mes, la maternidad se convierte, en la práctica, en un riesgo laboral silencioso.
2. Derechos teóricos vs. Miedo real
En nuestra guía Claves Legales FEDALMA 2026, explicamos claramente que cualquier trabajadora tiene derecho a la Protección por Riesgo durante el Embarazo y la Lactancia. Si el puesto (guardias, químicos, citostáticos) supone un peligro para la lactancia y no se puede adaptar, la trabajadora tiene derecho a su baja por riesgo lactancia, una suspensión de contrato cobrando el 100% hasta los 9 meses del bebé.
La ley es clara y protectora. Pero, ¿Quién se atreve a exigir esa adaptación o esa baja por riesgo lactancia cuando su contrato termina el día 30 y depende de una llamada para volver a trabajar el día 1? La precariedad desactiva los derechos. La inestabilidad es el mayor inhibidor de la oxitocina.
3. Si no cuidamos a quien cuida, la cadena se rompe
Desde FEDALMA defendemos que la salud pública debe ser un entorno seguro para todas las mujeres, y eso incluye, de forma innegociable, a las compañeras sanitarias.
La precariedad estructural y la falta de continuidad asistencial son fallos del sistema que rompen la cadena de cuidados. Una matrona obligada a rotar cada semana por tres centros de salud distintos se ve privada de la oportunidad de establecer el vínculo de confianza necesario para acompañar una lactancia compleja. Del mismo modo, un sistema que niega la conciliación a sus equipos de enfermería es un sistema que está arrebatando a las familias el tiempo, la serenidad y los recursos humanos que requiere el posparto.
Las profesionales de la salud desempeñan un papel importante en el acompañamiento a las familias durante el puerperio. Exigir que se protejan sus derechos laborales y su propia maternidad no es solo una cuestión de justicia social; es un requisito indispensable para que puedan ofrecer la atención humana, respetuosa y de calidad que las usuarias necesitan.
4. Coherencia: El primer paso de la Salud Pública
En el marco del Día Mundial de la Salud, nuestra petición institucional es clara: exigimos coherencia.
Para que la lactancia materna sea un verdadero éxito social, necesitamos que los hospitales y centros de salud sean el primer ejemplo de conciliación.
Necesitamos que las profesionales dispongan de espacios dignos y tiempos respetados para sus propias extracciones, sin que ello les suponga una carga de estrés. Del mismo modo, es imperativo que, cuando el lugar de trabajo presente riesgos inasumibles y no pueda ser adaptado, la trabajadora pueda ejercer libremente su derecho a la prestación por riesgo durante la lactancia.
Cuidar a las profesionales sanitarias es el primer paso imprescindible para cuidar a los bebés. Porque una sanidad pública excelente y de calidad nunca podrá construirse sobre la precariedad de quienes la sostienen.
5. El cambio de marea: La justicia blinda el salario y la salud
Afortunadamente, el miedo está empezando a encontrar un muro de contención en los tribunales. En los últimos meses, el Tribunal Supremo ha sentado una doctrina unificada vital para el sector: es ilegal que las profesionales sanitarias pierdan el promedio de sus guardias al adaptar su puesto por riesgo durante la lactancia. Bajo el principio de «indemnidad retributiva», la justicia dicta que ninguna madre debe ser penalizada económicamente por elegir el camino de la salud.
Esta protección se extiende a la logística más básica. Sentencias pioneras, como la de un Juzgado de Vigo, ya reconocen que la falta de un espacio digno, privado e higiénico para la extracción de leche constituye, por sí misma, un riesgo laboral que las mutuas deben cubrir. Incluso se están dictando indemnizaciones por daños morales, como los 8.000 euros concedidos a una matrona en Canarias tras la denegación injustificada de su prestación. El mensaje es nítido: la lactancia es un derecho que ya no admite «negativas automáticas» ni desprotección salarial.
¿Eres sanitaria y tienes dudas sobre tus derechos?
Aunque la situación sea compleja, la ley está de tu lado. Revisa el apartado de «Protección por Riesgo» en nuestra guía gratuita. Conocer la norma es el primer paso para perder el miedo. Si deseas saber más sobre la baja por riesgo lactancia y las ultimas sentencias de los tribunales, consulta nuestro Libro Blanco FEDALMA 2026.
