La calculadora no miente: Por qué un Banco de Leche en Navarra es la inversión más rentable del año

Bebés prematuros necesitan un Banco de Leche en Navarra

Durante el pasado mes de diciembre, el debate sobre la creación de un Banco de Leche en Navarra tuvo nombre y apellidos. Pero ahora, en enero, más allá de casos particulares, nos quedamos con la estadística: en Navarra nacen cada año cerca de 100 «grandes prematuros» (bebés de menos de 32 semanas o 1.500g).

Para la administración, a veces estos bebés son números en una hoja de cálculo. Pues bien, hablemos su idioma. Hablemos de ROI (Retorno de la Inversión). Porque la evidencia científica y económica nos dice que abrir un Banco de Leche en Navarra no es un gasto caritativo; es una de las operaciones financieras más inteligentes que puede hacer un sistema de salud.

El ROI de un Banco de Leche en Navarra: 11 euros ahorrados por cada 1 euro invertido

Cuando un gestor sanitario decide comprar leche de fórmula para una UCI Neonatal en lugar de invertir en procesar leche humana donada, cree que está ahorrando. La realidad es que está comprando boletos para una lotería muy cara llamada Enterocolitis Necrosante (ECN).

Los informes farmacoeconómicos actuales son contundentes:

  • El coste del proceso: Procesar un litro de leche donada (selección, pasteurización, análisis) cuesta entre 120 € y 230 €.
  • El coste de la enfermedad: Una ECN quirúrgica (una perforación intestinal grave, mucho más frecuente en prematuros alimentados con fórmula) cuesta al sistema entre 170.000 € y 360.000 € por paciente debido a las cirugías y secuelas.

Las matemáticas son simples: evitar un solo caso de ECN paga el procesamiento de cientos de litros de leche. De hecho, se estima que, por cada euro invertido en un Banco de Leche en Navarra, el hospital de referencia ahorraría 11 euros en tratamientos agudos (antibióticos, cirugías, nutrición parenteral). Si miramos el impacto social a largo plazo (discapacidades evitadas, educación adaptada, …), el retorno sube hasta 37 euros por euro invertido.

El «Impuesto» de la Estancia Hospitalaria: Las cuentas claras

Hablemos de costes reales. Según datos manejados por las asociaciones locales, como Amagintza, y reflejados en prensa navarra, el coste de un día de estancia en la unidad neonatal ronda los 1.500 €, aunque estudios nacionales elevan esa cifra hasta los 2.500 € en casos de alta complejidad. Seamos prudentes y usemos la cifra más baja para este cálculo.

La evidencia nos dice que el uso de leche humana donada se asocia con una reducción media de la estancia hospitalaria de unos 11 días en grandes prematuros, gracias a la mejor tolerancia digestiva y la menor tasa de infecciones.

Saquemos la calculadora para los aproximadamente 100 grandes prematuros anuales de Navarra:

  • 11 días menos de ingreso x 1.500 €/día = 16.500 € de ahorro por bebé.
  • Multiplicado por 100 bebés = 1.650.000 € de ahorro anual potencial.

Aquí es donde el argumento de la «austeridad» se cae por su propio peso. Se estima que montar un Banco de Leche en Navarra costaría unos 100.000 € de inversión inicial y unos 71.000 € de mantenimiento anual.

La pregunta es obligada: ¿De verdad estamos escatimando una inversión de 100.000 € (el banco propio) que tiene el potencial de ahorrarle al sistema más de 1,5 millones de euros al año en estancias hospitalarias? No es un gasto, es la inversión con mayor retorno de toda la sanidad navarra.

El coste oculto: La responsabilidad patrimonial

Hay una última línea en este balance que ningún gestor quiere leer, pero que no es prudente ignorar: el coste médico-legal.

Cuando las guías internacionales (OMS, Academia Americana de Pediatría, …) establecen que la leche donada es el «estándar de cuidados» (Gold Standard) para el gran prematuro, no ofrecerla deja de ser una decisión de ahorro para convertirse en una desviación de la Lex Artis (la práctica médica correcta).

Si un bebé sufre una patología grave habiendo sido alimentado con fórmula por falta de disponibilidad de leche donada, la administración se enfrenta a algo más que al coste de la cirugía: se enfrenta a la responsabilidad por «pérdida de oportunidad terapéutica».

¿Cuánto le cuesta a la administración una indemnización por secuelas de por vida o fallecimiento? Ese es un coste inasumible, especialmente cuando la solución preventiva (el Banco de Leche) cuesta una fracción de esa indemnización. Ignorar la evidencia científica no solo es mala medicina; es una pésima gestión de riesgos corporativos.

La Paradoja Navarra: ¿Por qué importar lo que te sobra en casa?

El Gobierno de Navarra ha deslizado que su modelo será un «centro satélite», dependiendo de la leche que le sobre a otras comunidades como Aragón. Desde el punto de vista de la sostenibilidad y la equidad, esto es un despropósito.

  1. Ineficiencia de recursos: Navarra tiene una de las tasas de lactancia más altas de España (ronda el 30-32% de lactancia exclusiva a los 6 meses). Esto significa que hay un potencial de más de 1.300 donantes anuales.
  2. Desperdicio de «Oro Líquido»: Al no tener capacidad de procesamiento propio, estamos desperdiciando esa leche. Es ineficiente e insostenible importar leche (con el coste económico y la huella de carbono del transporte) cuando tienes la «materia prima» en casa perdiéndose por falta de infraestructura.
  3. El mito de la población: Se argumenta que Navarra es «demasiado pequeña» para tener banco propio. Sin embargo, comunidades con menor población, como Cantabria, gestionan con éxito su propio Banco de Leche desde hace años.

 

Conclusión: Invertir en salud, no en parches

La leche humana donada no es un capricho; la OMS la califica como una «intervención salvavidas».

Que Navarra dependa de la caridad de los bancos vecinos mientras desaprovecha la generosidad de sus propias madres no es un modelo de gestión eficiente. Es un parche. Los números están sobre la mesa: Un Banco de Leche en Navarra, que recoja y procese en la comunidad, no solo es viable; es rentable.

Señores gestores: si no lo hacen por la salud de los bebés, háganlo por la salud de sus presupuestos.